Encontre mis escritos
Cada vez que tus ojos me miran, mi corazon revive, poco a poco, los estragos de los recuerdos castrantes flajelan este ente ancioso.
La ironía de la soledad interna, brazos de gente ajena me aprietan, pero mi corazón siente dar el último suspiro.
El tiempo castrante, los minutos que tienen espinas, vierten un poco de la ira contenida, añejada y envinada en las heridas ensangrentadas de este patético ser.
La iomagen de un espejo se torna borrosa, quizá tu ausencia que anhela presencia, suspiros que cambien a frases que tiren las piedras guardadas.
La ironía de la soledad interna, brazos de gente ajena me aprietan, pero mi corazón siente dar el último suspiro.
El tiempo castrante, los minutos que tienen espinas, vierten un poco de la ira contenida, añejada y envinada en las heridas ensangrentadas de este patético ser.
La iomagen de un espejo se torna borrosa, quizá tu ausencia que anhela presencia, suspiros que cambien a frases que tiren las piedras guardadas.
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